EL PARAJE 

La Borda Cal Montane data de finales del siglo XIX y se encuentra en un lugar excepcional del país de los Menairons. Ideal para relajarse de los ruidos de la ciudad, se encuentra en un paraje bañado por el río Castellàs donde se puede disfrutar de la naturaleza en su estado puro y de todo tipo de vegetación catalana.

Desde la zona se puede caminar por las rutas de montaña habilitadas desde donde se puede recorrer el Valle visitando todos los pueblos sin tener que pasar por ninguna carretera.

Por la noche, con la oscuridad es sorprendente levantar los ojos, mirar el cielo y ver como el prado se queda iluminado sólo por las estrellas. En las noches de luna llena, la borda está totalmente iluminada.


En primavera todo vuelve a crecer y los árboles, ya vestidos con su mejor ropa, muestran una serie de colores verdes imposibles de imaginar. Sólo se puede escuchar a los pájaros cantando felizmente por el buen tiempo que llega, y el río, lleno de agua de la nieve que baja de las montañas.